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CÓDIGO DEONTOLÓGICO

Artículo 6


La profesión de Psicólogo/a se rige por principios comunes a toda deontología profesional: respeto a la persona, protección de los derechos humanos, sentido de responsabilidad, honestidad, sinceridad para con los clientes, prudencia en la aplicación de instrumentos y técnicas, competencia profesional, solidez de la fundamentación objetiva y científica de sus intervenciones profesionales.

jueves, 2 de agosto de 2012

Factores externos, factores genéticos

La medicina ha dado un salto cualitativo con el descubrimiento de la epigenética.

La epigenética es una ciencia que se basa en el estudio de la manera en que ciertos factores ambientales y estilos de vida (alimentación, ejercicio, etc.) pueden determinar la expresión de determinados genes. Hasta ahora se pensaba que las enfermedades, como el cáncer, se debían a mutaciones genéticas de carácter irreversible. Sin embargo, estudios recientes han puesto de manifiesto que no sólo heredamos los genes, sino también otros cambios del genoma, que, aunque no alteran la secuencia genética fundamental, determinan que el gen se acabe expresando o no, es decir, que se mantenga activo o inactivo. Dicho de otra manera, esta ciencia se centra en los cambios reversibles del ADN y de las proteínas que se unen a él, y que hacen que unos genes se expresen o no en función de condiciones ambientales.

Tal y como señala F. Celnikier: "Creíamos, hasta ahora, que nuestros padres y abuelos simplemente nos pasaban sus genes. Y punto. Sin embargo, hoy sabemos que el aire que respiraron nuestros abuelos, el agua que bebieron o el ambiente psicosocial en el que vivieron pudieron afectar también a sus descendientes, incluso décadas después.
No se trata, por tanto, únicamente de qué genes heredamos o no de nuestros padres, sino de si están encendidos o apagados a través de interruptores epigenéticos".

La epigenética se está erigiendo como un puente de conexión plausible entre la biología y la salud mental. Un ejemplo de la aplicación de la epigenética en este campo, lo constituye la investigación sobre suicidio del equipo dirigido por McNally, de la Universidad McGill (Canadá). Estos investigadores han analizado el cerebro de personas que habían cometido suicidio, identificando unos patrones específicos de marcadores epigenéticos. Tal y como señala el profesor McNally, estos resultados ponen en evidencia que "el estrés se mete debajo de la piel", de ahí la importancia de considerar los factores ambientales y psicológicos en el desarrollo de las enfermedades.


En palabras de Wakefield, profesor de psiquiatría en la Universidad de Nueva York, el cerebro humano es equivalente a un ordenador. El circuito cerebral constituiría el hardware, mientras que el procesamiento mental (que incluye las representaciones mentales genuinas de cada sujeto o los significados que atribuimos a las experiencias) correspondería al software. Al igual que los fallos de software suponen la razón principal de los errores del ordenador, los problemas de salud mental se deben a "errores" en nuestro procesamiento mental y no a fallos físicos en el circuito cerebral.

En este sentido, para Wakefield, "si nos centramos exclusivamente en el nivel cerebral, es probable que se pierda mucha información", es decir, el peligro de centrar la atención en el nivel biológico es que factores decisivos de tipo ambiental, conductual y social pueden pasar desapercibidos, y este empeño en centrarse en los aspectos biológicos "le está haciendo un flaco favor a los pacientes".

Todavía nos encontramos lejos de alcanzar esa visión matizada de los problemas de salud mental. No obstante, estos avances constituyen, sin duda, un comienzo.

Fuente:
http://www.apa.org/monitor/2012/06/roots.aspx

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