Heredera del humanismo, las ideas liberales, laicas y vanguardistas.

CÓDIGO DEONTOLÓGICO

Artículo 6


La profesión de Psicólogo/a se rige por principios comunes a toda deontología profesional: respeto a la persona, protección de los derechos humanos, sentido de responsabilidad, honestidad, sinceridad para con los clientes, prudencia en la aplicación de instrumentos y técnicas, competencia profesional, solidez de la fundamentación objetiva y científica de sus intervenciones profesionales.

sábado, 5 de abril de 2014

La empatía


El que escucha algo que a lo mejor no le agrada tiene que saber que todos vivimos en mundos completamente diferentes y que lo que la otra persona manifiesta es únicamente su punto de vista. Si viéramos las cosas así, no buscaríamos posiciones de defensa ni nos sentiríamos tan asustados y desvalidos ante lo que interpretamos como crítica de los demás.

El proceder con empatía no significa estar de acuerdo con el otro. No implica dejar de lado las propias convicciones y asumir como propias la del otro. Es más, se puede estar en completo desacuerdo con alguien, sin por ello dejar de ser empáticos y respetar su posición, aceptando como legítimas sus propias motivaciones.

La empatía es una destreza básica de la comunicación interpersonal, ella permite un entendimiento sólido entre dos personas, en consecuencia, es fundamental para comprender en profundidad el mensaje del otro y así establecer un diálogo. Esta habilidad de inferir los pensamientos y sentimientos de otros, genera sentimientos de simpatía, comprensión y ternura; resulta útil para ser líder o maestro, para mantener relaciones saludables, vínculos estables, mejorar la comunicación y para ser más solidario y lograr una mejor convivencia.

Es sin duda una habilidad que, empleada con acierto, facilita el desenvolvimiento y progreso de todo tipo de relación entre dos o más personas pues a través de ella se pueden apreciar los sentimientos y necesidades de los demás, dando pie a la calidez emocional, el compromiso, el afecto y la sensibilidad.
Es uno de los elementos clave que forman la inteligencia emocional, y como tal, es el rasgo característico de las relaciones interpersonales exitosas.

Las personas empáticas buscan la forma de llegar al otro por el camino más apropiado, que es el que respeta su idiosincrasia, conservando su propio estilo pero atentas a su forma de pensar, eligiendo las palabras y las ideas para coincidir en la mayoría de los aspectos y evitando confrontaciones, con el objetivo prioritario de alcanzar el consenso y mantener fluida la comunicación.

Concluiremos pues, que la empatía es la capacidad que tiene un individuo para comprender emocionalmente a otro ser humano. Significa poder ponerse en el lugar del otro y poder entender sus necesidades, deseos o acciones.
Pero ponerte en el lugar del otro ¿en qué forma? ¿de qué manera? ¿cómo hacerlo? Sería tanto a nivel mental, tomar la perspectiva del otro sin juzgar, como también a nivel emocional, cómo se puede estar sintiendo la otra persona para de alguna forma que te sienta y sentirte cerca. Es captar a la otra persona, respetarla y entenderla poniéndote en su lugar desde sus ideas y su forma de sentir.

Pero cuidado, hay que diferenciar lo que es la educación y las formas de lo que es la empatía, son dos conceptos distintos. Mirando con optimismo el futuro, observamos en la sociedad actual quizá menos formalismos por parte de la gente joven (se escucha menos el "usted" en este país, por ejemplo) pero existe un individualismo más empático, un ser más respetuosos con las ideas de los demás, más tolerantes con los otros (observable en algunas leyes como  por ejemplo las del matrimonio homosexual).

viernes, 3 de enero de 2014

Aprovechando la entrada en el nuevo año

Estamos estrenando un año según el calendario occidental y es un buen momento para aprovechar esa inclinación mental hacia los nuevos propósitos. Como consecuencia sería buena idea ir a lomos de esa predisposición hacia los cambios.

Lo digo con la intención de ayudar en esa tan difícil decisión, y sobretodo puesta en marcha, de ese cambio que todos queremos dar en uno u otro sentido a nuestra vida y que tanto nos cuesta. Todos tenemos algo que nos gustaría que fuese distinto, algo que parece que se nos resiste y no nos deja estar del todo cómodos en nuestras vidas, por no hablar de las personas que no se encuentran en absoluto cómodas ni felices con lo que tienen.

Pues como en todo, necesitamos aprovechar esos momentos propicios para llevar a cabo cosas que nos cuesta. Así que manos a la obra y como quiera que el primer peldaño del cambio es ese pensamiento y voluntad de cambiar, que ya nos lo da la marca del tiempo en el calendario, nos queda dar el segundo paso y ya estaremos en el segundo peldaño.... ¡ánimo!, ya queda menos.