¿Cuantas veces hemos oído que el mayor valor que tiene una empresa son sus empleados?
Está claro que el objetivo de una empresa es mejorar la productividad y los resultados, pero se debería pretender crear puestos de trabajo con auténtica calidad laboral y que consiga que dicha vida laboral sea realmente satisfactoria para los trabajadores. Para ello el puesto de trabajo tiene que permitir al trabajador hacerse una identidad personal y profesional que le proporcione estatus y prestigio social, que le sea una fuente importante para desarrollar sus habilidades y competencias, que esté suficientemente bien retribuido, etc..
Hemos pasado de ver a la persona como un recurso más para las empresas, a ver en la persona un bien, un ser único y un fin, y se convierten en un valor clave para alcanzar el éxito en las organizaciones, y para ello se le debe devolver al trabajador su dignidad de ser humano en todos los ámbitos pero especialmente en el desempeño de su trabajo profesional.
"Podemos comprar el tiempo de las personas; podemos comprar su presencia física en un determinado lugar, podemos incluso comprar sus movimientos musculares por hora. Sin embargo, no podemos comprar el entusiasmo, no podemos comprar la lealtad, no podemos comprar la devoción de sus corazones. Esto debemos ganárnoslo."Clarence Francis.
Puesto que la confianza no se compra, se gana, el liderazgo de los valores y todas las habilidades que lo conforman son ahora clave para marcar el rumbo de las organizaciones.
Apostar por la formación en habilidades es un intangible que sirve para generar confianza y compromiso, y obtener así los resultados de los objetivos marcados.
La formación en una empresa puede abarcar cualquier punto que se nos ocurra:
Estilos de mando. Gestión de conflictos. Gestión de crisis. Técnicas de negociación. Comunicación asertiva.
Gestión efectiva del tiempo. Conocimiento de personas. Trabajo en equipo - equipo de trabajo.
Coaching ejecutivo. Habilidades y competencias directivas. La autoridad, comunicación y motivación.
La organización: fines, medios y estrategias. Cultura organizacional. Adaptación al cambio. Nuevos entornos. La previsión y el control.
La toma de decisiones: quién, cómo ,qué. Delegación. Decisiones intuitivas. Inteligencia emocional. Presentaciones eficaces y de alto impacto. Eficacia-eficiencia-efectividad-éxito-excelencia.
Existe una cosa clara y sin embargo parece que todavía cuesta entender:
Dedicarle tiempo y recursos a la formación no es gasto, sino inversión.
Heredera del humanismo, las ideas liberales, laicas y vanguardistas.
CÓDIGO DEONTOLÓGICO
Artículo 6
La profesión de Psicólogo/a se rige por principios comunes a toda deontología profesional: respeto a la persona, protección de los derechos humanos, sentido de responsabilidad, honestidad, sinceridad para con los clientes, prudencia en la aplicación de instrumentos y técnicas, competencia profesional, solidez de la fundamentación objetiva y científica de sus intervenciones profesionales.
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